Hubo un tiempo —no tan lejano— en el que hacer marketing era casi un acto artesanal. Briefs por un lado, brainstorming por otro, tres rondas de diseño, correcciones de madrugada y un Excel infinito para coordinar entregas. Todo a pulso, con cariño y con mucho sudor. Hoy ese taller sigue existiendo… pero está aumentado por una capa de inteligencia que no descansa: Marketing con Inteligencia Artificial generativa.













